XX

XX

Puedo escuchar la música de mis pasos
aunque tu silencio me suene,
tan lejos.
Puedo escuchar el eco de mis pies sobre
los cantos de las calles,
las escaleras bajando,
los gallos y la ropa tendida,
aunque tu voz me suene,
distante.
Agradezco el otoño tardío y templado,
el domingo por la tarde que de tu vacío, (imaginado)
voy llenando por las cuestas
de esta ciudad
con nombre


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